Un safari, que en Swahili significa viaje, es una experiencia impresionante e indescriptible que hace que uno se aleje de una realidad, aparentemente lejana, viviendo una experiencia única al disfrutar de la naturaleza en su estado más puro y virgen, y olvidándose, por un momento, de comprender el porqué de todo este comercio animal.

La verdad es que perderse por los más de 13mil km de Parque Nacional en medio de la sabana emociona solo pensarlo. Una forma única de conocer tribus locales, curiosidades del mundo animal, recorrer los parajes más insólitos del país y sobretodo, disfrutar de sus animales.

Si el Parque Nacional de Masai Mara se caracteriza por ser el más grande del país y recibir todo tipo de animales que migran cada año durante los meses de verano desde el Serengueti Tanzano; y el Parque Nacional de Amboseli sorprende a los turistas con las mejores vistas del monte Kilimanjaro de fondo en días claros… el Parque Nacional de Tsavo, divido entre Tsavo Este y Oeste, reproduce la imagen más típica de los viajeros al imaginar una jornada por la sabana africana recorriendo con los “jeeps” la arcilla rojiza de sus más de 13mil km2. Un parque que cuenta con todo tipo de animales terrestres, incluyendo leones y guepardos.

La entrada para extranjeros alcanza los 50$ por día (24h), sin incluir transporte y alojamiento.

Ashnil Aruba Lodge en Parque Nacional de Tsavo

El Ashnil Aruba Lodge se encuentra situado dentro del mismo Parque Nacional Tsavo East, cosa que favorece la posibilidad de dormir en el interior del recinto y continuar el Safari a la salida del Sol.

Este lodge cuenta con un bar y una piscina al aire libre con terraza y vistas al lago, donde descansan los elefantes, jirafas, y otros animales durante el día.

Todos los alojamientos del Ashnil Aruba Lodge disponen de balcón exterior privado con vistas al Parque Nacional, armario y baño privado con bañera, ducha y artículos de aseo gratuitos.

Piscinas con vistas el Parque Nacional y a los animales en libertad

La habitación en Ashnil Aruba Lodge

La problemática del marfil en el este de África

Kenia quemó públicamente en 2016, 15 de las 700 toneladas de marfil del país en señal de protesta. Algunas de esas 700 toneladas siguen en los colmillos de los 500.000 elefantes que todavía sobreviven a la caza furtiva, los otros 500.000 fueron asesinados tan solo en los últimos 5 años.

Países como China y Hong Kong todavía legalizan el comercio de marfil transformándolo en artículos de lujo o joyas, como pasa con los diamantes (también manchados de sangre). Al final, no deja de ser puro cálculo; a menor número de elefantes, mayor es el precio del marfil (a 10-15kg por elefante y a 1500€ el kg en el mercado negro) y más cazadores ilegales aparecen, sobretodo en países del este de África como Kenia, Tanzania y Zambia.

I mientras tanto, los turistas recorremos en súper jeeps los parques nacionales del continente africano en busca del ejemplar más grande, sin pensar que esa misma noche el elefante que acabamos de fotografiar pude que resulte muerto a consecuencia de la caza furtiva.

Más información:

Para lo que deseen conocer más sobre esta barbarie humana, la organización Wildleaks.org lucha diariamente contra cualquier maltrato y contrabando animal o de la naturaleza; marfil proveniente de los elefantes, tala de árboles o la lucha contra la extinción del tigre, etc.

Por otro lado, el documental “The Ivory Game” (“El cazador de Marfíl” en su versión en Español, disponible en Netflix) relata la problemática existente sobre el contrabando del marfil o “oro blanco”, tal y como se le conoce en países como China, Vietnam o Hong Kong, donde todavía es legal su comercio.

 

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