Guatemala es uno de esos países que sorprenden.

Sorprende la amabilidad de su gente, sorprende la influencia de la gastronomía mexicana en sus menús, sorprende la gran cantidad de espacios verdes y de su naturaleza salvaje entre pequeños pueblos de colores que han sabido conservar sus tradiciones, vestimenta e incluso lengua, primero tras la llegada de los españoles y ahora tras la llegada de los turistas de todo el mundo.

Un mes no es suficiente para recorrer las desconocidas Huehuetenango y Quetzaltenango, que todavía conservan el sufijo de la época maya, o el turístico Lago Atitlán, rodeado de pueblos tan distintos entre ellos, que todos quienes lo visitan parecen encontrar su favorito a golpe de viaje en lancha.

Cada pueblo con su propio encanto y cada rincón del país con su geografía e historia que la caracteriza, Guatemala es el país perfecto para perderse sin brújula ni reloj. Y estas son las mejores paradas, algunas más turísticas y otras más alejadas del circuito tradicional, que hacen de Guatemala uno de los países más interesantes a visitar al recorrer centro América.

Nentón y “el Cimarrón”

Nentón parece haber quedado atrapado en el tiempo. En él viven más de 25.000 habitantes. Sin embargo, rara es la vez que entre sus calles merodea un turista.

Situado a pocos kilómetros de la frontera de “Gracias a Dios” con México, las estrechas y arenosas carreteras que lo rodean desembocan en maravillosos espectáculos de la naturaleza como el cráter de “El Cimarrón”.

Y es que aunque algunos atribuyen su aparición a los tiempos mayas y a la creación de un cenote sagrado, los más escépticos aseguran que es debido a la erosión creada por un río subterráneo.

Sea como sea, sus 200m de profundidad y 170m de diámetro, además de la vegetación que ha ido creciendo año tras año en su interior, la convierten en una maravilla de la naturaleza digna de visitar al recorrer Guatemala.

Mirador de Juan Diéguez Olaverri, Huehuetenango

Huehuetenango da la bienvenida a todos aquellos quienes acedan al país desde la frontera que lo limita con el estado de Chiapas, en México.

Aunque la ciudad no tiene mucho que ofrecer, más que sus organizadas calles repletas de paradas de comida callejera y música a todas horas y su colorido cementerio, a pocos kilómetros se encuentra el mirador Juan Diéguez Olaverri, que marca también la entrada a la cordillera de Todos Santos Cuchumatán.

El mirador, que se recomienda visitar a primera hora de la mañana, permite disfrutar de una magnífica panorámica del basto territorio del estado de Huehuetenango cubierto de nubes tan altas, que en ocasiones limita la vista a unos pocos metros.

Volcán de Fuego y Acatenango

El ascenso al volcán Acatenango es una de esas maravillas de la naturaleza que le recuerda a uno la razón por la que sigue viajando.

Un ascenso de aproximadamente 4h entre la vegetación más diversa y cambiante que uno puede imaginar en un mismo trayecto.

Llegar al campamento es una hazaña que vale la pena en el preciso instante en que, tras dejar todas las mochilas, cámaras fotográficas y utensilios varios, uno se sienta a disfrutar de la hoguera y de la buena compañía mientras el cuerpo recupera su energía con un chocolate caliente con vistas al Volcán de Fuego de Guatemala.

Y es que el Volcán de Fuego, todavía en activo, entra en pequeñas erupciones cada 20 minutos expulsando lava y humo a metros y metros de altura, convirtiéndolo una de las maravillas de la naturaleza del país.

Acampar frente al cráter, pasar la noche en vela previa al descenso para observar un volcán en erupción y esperar cada ruido y movimiento atentamente para que, de nuevo, expulse lava hirviendo y caiga por la ladera del volcán, eso… no tiene precio ni descripción posible.

Lago Atitlán

Atitlán es, seguramente, una de las paradas más habituales al recorrer Guatemala. Y es que no hay nadie que haya visitado el país y no se haya bañado en sus aguas.

El lago, rodeado por más de una docena pueblos tan variopintos como encantadores, ofrece todo tipo de actividades para cada tipo de turista/viajero.

Desde yoga en el tranquilo pueblo de San Marcos la Laguna, hasta cursos de Español en escuelas regentadas, casi exclusivamente, por anglófonos en San Pedro la Laguna, o caminatas por la tranquila, y muchas veces olvidada: Santa Catarina Palopó.

Ésta última ha ido adquiriendo importancia en los últimos años gracias a una iniciativa que tiene como finalidad colorear todas y cada una de las fachadas de las casas para conseguir atraer más turistas gracias a sus pintorescas calles. 

Aguas Calientes (Río Dulce)

Aguas Calientes, a las afueras de Rio Dulce, es una de las maravillas naturales del país que todavía se mantiene desconocida para la mayoría de los turistas.

En él, el río que da nombre la localidad vecina, mezcla su corriente calmada y fría con la caída de agua de una cascada casi hirviendo proveniente de la falla geológica que permite que el calor de la corteza terrestre pueda salir y de esta forma conseguir el agua termal.

Una escapada, cuando menos relajante y curiosa a disfrutar durante el recorrido por el país.

Semuc Champey

Semuc Champey es otra de la paradas tan turísticas como obligatorias a realizar en Guatemala.

Declarado Monumento Natural en 1999  por el presidente de la República de Guatemala, Semuc Champey se encuentra a tan solo 12km de Lanquín, en la provincia de Alta Verapaz.

El recinto está formado por casi una docena de pozas de 1 a 3 metros de profundidad de color azul turquesa enclavadas en la vegetación subtropical que se extiende hasta la región de Petén, en el norte del país.

Decenas de locales y turistas visitan este maravilloso enclave natural a diario, aunque solamente los más valientes se atreven a ascender hasta su mirador para obtener su mejor panorámica a casi 1km de altura.

Antigua Guatemala

Antigua Guatemala es a Guatemala, lo que Nueva York a los Estados Unidos. La ciudad del país con más encanto y más visitada, que muchos confunden con su capital.

Entres sus calles organizadas, que cortan las “cuadras” en rectángulos perfectos y llenos de color, pasean diariamente miles de vendedores callejeros, turistas y locales que convierten la ciudad en una de las más vibrantes del país.

No solo la ciudad es merecedora de una visita de más de un fin de semana, sino que desde ella se organizan excursiones y escapadas de diferentes duraciones al pintoresco hobbitanango, una fiel reproducción de la aldea “hobbit” de “El Señor de los Anillos”, una salida de medio día al volcán Pacaya, donde ver caer a gran velocidad restos hirviendo de piedras volcánicas de color rojo encendido por la ladera de la montaña, o el espectacular ascenso, y posterior acampada, al Volcán Acatenango

Laguna Chicabal (Quetzaltenango)

A pesar de su belleza e importancia para la cultura Maya, la Laguna Chicabal se mantiene ajena al turismo de masas y muy pocos viajeros llegan a ascender por sus sinuosos y boscosos caminos hasta llegar a la laguna, en lo más alto del cráter.

Hoy en día, la laguna es escenario de rituales religiosos, acompañados de danzas folclóricas y oraciones que familias de las aldeas cercanas vienen a realizar a los más de una docena de altares que se organizan a lo largo de toda su orilla

Un lugar sagrado que vale la pena visitar siempre sabiendo mantener el respeto absoluto por aquellos quienes predican la religión evangélica y creen en la antigua cultura y Dioses mayas.

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