Hace tres años, Marta Baeta, la fundadora de «Desde Kibera con amor», viajó tres meses a Kenia para trabajar como voluntaria en lo que se considera el segundo suburbio más grande del mundo, Kibera, en Narobi, la capital del país. «Me enamoré de los 25 niños con los que trabajaba y decidí que tenía que mostrar a las otras personas la condición inhumana en la que vive la gente de Kibera», explica.

Así es como comenzó su misión y el proyecto «FKWL». Hoy en día, la ONG garantiza asistencia médica, filtros de agua a los niños y sus familias, ropa, juguetes, material escolar y educación a más de 70 niños y jóvenes que forman parte del proyecto.

Personalmente, en el año 2017, tuve la oportunidad de participar en el proyecto por unos días y de conocer cómo funciona su organización en un país como Kenia y sin ningún tipo de ayuda institucional, únicamente a través de donaciones individuales y voluntarios ocasionales.

Esta breve estancia se convirtió en una de las experiencias de viaje más importantes y significativas que he tenido la oportunidad de vivir.

 

Sobre Kibera

Kibera está considerado el segundo suburbio más grande y peligroso del mundo después del de Soweto, en Johannesburg, y sus habitantes viven, muchas veces, en la pobreza extrema, ganando menos de $1 por día. Además, aunque Kibera ocupa «solamente» el 6% del territorio de Nairobi, éste alberga aproximadamente el 60% de la población de la ciudad.

Kibera cuenta hoy en día, y aún con la ayuda y presencia de ONG internacionales, con insuficientes escuelas y profesores que quieran dedicar su vida y experiencia a un suburbio como este. El agua limpia y potable es escasa, por lo tanto, prevalecen también las enfermedades debido a la falta de higiene.

La mayor parte de sus habitantes no tiene acceso a servicios básicos, como electricidad, atención médica y agua corriente, problemática que se ha “solucionado” en varias ocasiones recogiendo el agua de la presa de la ciudad, cosa que afecta la transmisión de enfermedades como el tifus y el cólera.

Actualmente, el consejo municipal de Kibera y el Banco Mundial trabajan conjuntamente en dos tuberías principales donde sus residentes pueden recolectar agua potable por 3KES (0,03 $) por cada 20 litros.

 

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