Cuando algo no esta sucediendo como esperabas, es que estas haciendo algo mal. Así que después de casi un mes viajando por Argentina, he decidido pasar más de 3 noches seguidas en la misma ciudad.

Y es que el sentimiento de venir haciendo durante todo esto tiempo justamente lo que quería evitar; convertirme en una turista en lugar de una viajera y disfrutar de los pequeños placeres de la vida cotidiana y tradicional argentina, hizo que empezara la búsqueda de cualquier voluntariado que me permitiera parar a escribirte y disfrutar de la cultura argentina y sus asados como se merece.

Finalmente, Tilcara, el hostal Antigua Tilcara y el restaurante Bella Flor fueron la solución.

Con casi más alojamientos turísticos que habitantes, Tilcara es uno de los pueblos más turísticos de los valles Calchaquíes. Y allí, justo allí, se encuentra el Antigua Tilcara Hotel&Hostel y el restaurante Bella Flor, donde me alojaré los próximos 15 días y voy a estar ayudando en el restaurante.

Un hostal y restaurante centrados en los pequeños detalles y en la cercanía con el cliente. El hotel no tiene más de 10 habitaciones y un solo dormitorio compartido con 8 camas que hace la función de hostal. La cocina de uso común y un espectacular desayuno continental con todo cocinado de forma casera hacen las delicias de cualquier viajero.

El hostal ofrece además (según disponibilidad) posiciones de voluntariado anunciados ambos en workaway y worldpackers para aquellos que deseen hacer un alto en el camino en el norte del país.

El restaurante, donde voy a estar realizando mi voluntariado, se encuentra a menos de 200 metros de uno de los principales atractivos turísticos de Tilcara; el Pucará, y ofrece una amplia variedad de productos de la zona cocinados para todos los gustos y preferencias; de los más carnívoros, hasta los vegetarianos o los recién descubiertos, veganos.

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Pero dejando a un lado el trabajo, con las calles sin asfaltar, las casas de adobe caóticamente ordenadas y la subida a la virgen cada Semana Santa como principal atractivo turístico y que reúne a más de 3.000 personas cada año, Tilcara se presenta como el lugar perfecto para asentarse y poder descubrir los pueblos que forman parte de la Quebrada de Humahuaca; Iruya, Purmamarca, Humahuaca, etc.. situados a pocos quilómetros de la localidad.

Sus mil y un senderos conducen a parajes tan espectaculares como la garganta del Diablo, el Cerro de la cruz (desde donde poder disfrutar de una magnífica puesta de Sol) o el camino entre montañas de colores a Huichaira, donde se encuentra escondido un pequeño museo de fotografía.

Sendero hacia el pequeño pueblo de Huichaira

La garganta del diablo

Para aquellos que deseen ascender hacia la garganta del diablo, es recomendable llevar mucha agua y protegerse del Sol. El camino, de aproximadamente 2 horas, destaca por la falta de sombra en todo momento y la subida pronunciada de unos 5km de longitud.

A la llegada, un espectacular cañón y una pequeña cascada de agua helada dan la bienvenida al los visitantes tras la larga caminata. Sin dejar de lado las maravillosas vistas de la quebrada que se obtienen a lo largo del camino, sobretodo a la vuelta.

Cerro de la cruz

Un pequeño ascenso de poco más de 15-20 minutos desde el que se pueden conseguir las mejores vistas de Tilcara, el Pucará y parte de la Quebrada de Humahuaca hasta la cercana localidad de Maimará y su “paleta del pintor” (una formación geológica parecida al “El hornocal” aunque en menores proporciones a caballo entre Maimará y Tilcara)

El Pucará

El yacimiento del Pucará de Tilcara, considerado Monumento Histórico Nacional, es una fortaleza de defensa construida por los Tilcaras, antigua tribu indígena que dio nombre a la población, totalmente restaurada hoy en día sobre los antiguos restos originales a partir de menciones en textos y las huellas en el terreno.

Aunque algunos dicen no seguir fielmente la organización de las antiguas edificaciones, bien merece una visita durante la estancia en Tilcara para conocer un poco más de la historia del norte argentino.

Pequeños puestos de souvenirs a la entrada del Pucará

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Sin duda alguna, Tilcara es un lugar perfecto para parar unos días y retomar fuerzas antes de seguir hacia el sur del país.

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