Mil veces se ha hablado del término «desorden organizado» para describir ese caos que caracteriza las ciudades asiáticas, pero alguien se olvidó mencionar que La Paz, la capital boliviana, estaba cortada bajo el mismo patrón.

Con tan solo 764.617 habitantes, la ciudad parece infinita a los ojos de cualquier turista, ya sea desde una de sus movilidades (pequeñas minivans que hacen la función de autobuses interurbanos y que por el módico precio de 2 bolivianos pueden tomarse y parar donde guste); o desde uno de los 14 miradores hasta donde llegan cualquiera de las 4 líneas de teleférico (hay 7 líneas más previstas para los próximos años).

Este desorden tan aceptado por sus habitantes, que sin saberlo habitan en la capital más alta del mundo, toma una naturalidad exquisita en una vida rutinaria que parece acontecer toda en la calle.

Puestos de comida casera, venta de todo tipo de productos, cambios de moneda en cada una de sus esquinas, y ese caos de transito que parece tomar la ciudad tan pronto sale el Sol.

Para aquellos que se atrevan a visitarla durante unos días, deben saber que sí existe un orden entre todo este caos, incluso en las alturas.

La Paz en 6 barrios

 

CENTRO DE LA PAZ

Cada uno de sus barrios alberga la venta de diferentes tipos de productos y ofrece diferentes servicios.

Partiendo de la Plaza San Francisco, considerado el centro de la ciudad, parten, siempre cuesta arriba, mil y una callejuelas. En la Calle Santa Cruz se concentran la mayor cantidad de peluquerías, salones de belleza y esteticista por metro cuadrado de toda la ciudad, mientras en su paralela, la Calle Sagarnaga, se encuentran todas las agencias de turismo de aventura.

Entre estas dos, las calles perpendiculares de Linares y Melchor Jiménez forman parte del llamado Mercado de Brujas, paseo de visita obligatoria para los supersticiosos, y los que no lo son tanto. Pócimas  y amuletos de todo tipo y para todas las funciones pueden encontrarse en los puestos callejeros que ocupan sus veredas o en los enormes establecimientos dedicados a la venta de dichos productos.

14 DE SEPTIEMBRE Y SAN PEDRO

Para conocer el lugar originario en donde las mujeres bolivianas adquieren sus coloridos y típicos atuendos, hay que dirigirse a la Avenida Baptista, que une el Cementerio General con la Avenida Montes, una de las arterias principales de la ciudad y que cambia de nombre en varias ocasiones debido a su longitud.

Más al sur de la ciudad, en las calles que rodean la Plaza Sucre, también llamada Plaza Pérez, se concentra el mayor mercado de frutas y verduras callejero de la ciudad. Centenares de «cholitas» (mujeres indígenas ataviadas con bombín, falda, blusa y manta, y con el largo cabello recogido en dos trenzas) exponen sus productos; las más afortunadas sobre mesas, el resto directamente en el suelo sobre grandes telas.

BARRIO DE SOPOCACHI

Siguiendo el camino hacia la parte baja de la ciudad, el barrio de Sopocachi, con la Plaza Abaroa como núcleo central, aparece como lugar perfecto donde pasear una vez caído el Sol. Restaurantes, pubs y salas de exposiciones alternativas, muchas abiertas hasta bien entrada la noche, se encuentran en la zona que parece haberse convertido en la más cosmopolita y adinerada de la ciudad, donde también las embajadas de diferentes países y algunas de las multinacionales han decidido establecerse.

ZONA MIRAFLORES

Cruzando el «puente de las américas» se llega al parque Miraflores, el mayor de la ciudad y zona de ocio para pequeños y grandes.

Una gran estructura en forma de pasarela peatonal permite cruzar el Parque Metropolitano Laikakota (nombre en quetchua) terminando en el campo ferial cercano a Plaza Camacho, donde poder disfrutar de un merecido descanso en el «patio de comidas» que se encuentra bajo la misma plaza.

PLAZA MURILLO

Plaza Murillo recoge las instituciones más importantes del país en una sola plaza; la casa de gobierno de la ciudad, el Palacio Legislativo y la Catedral de la ciudad.

De lo contrario, el Palacio del Poder Judicial se encuentra en la que se considera la segunda capital del país: Sucre, a 700km de La Paz.

 

EL ALTO

Dicen de El Alto que es la ciudad más alta del mundo, a 4.070 metros sobre el nivel del mar. Zonas carentes de turistas por su alta tasa de peligrosidad e historias sobre “el cementerio de elefantes” caracterizan la ciudad. Y aquellos que la visitan, solo se atreven a hacerlo los domingos cuando se celebra el mercado semanal de El Alto, seguido de un animado y rocambolesco espectáculo de lucha libre entre personajes tan singulares como “la negra Tomasa” o “la cholita de la pollera morada”.

Sin duda alguna, una ciudad que no deja indiferente a nadie, y que tras casi 200 años de independencia a conseguido conservar sus tradiciones que muestran hoy en día con orgullo.

 

PINTEREST!

error

Marina-Paul.com en Redes Sociales