El Carnaval de Oruro es a Bolivia, lo que el Carnaval de Rio de Janeiro es a Brasil.

Descrito por muchos como la “máxima representación de los Carnavales en Bolivia”, y declarado “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” por la Unesco en 2001, no cabe duda que es el evento por excelencia y más importante de la ciudad.

Una ciudad que carece de atractivo y que centra toda su atención a la celebración de este evento durante el fin de semana de Febrero de Carnaval.

Organizados en más de 50 “conjuntos folklóricos”, los grupos desfilan por la calles de la ciudad, debidamente engalanadas para el evento, danzando a ritmo de música tradicional. Colores llamativos y mil y un detalle forman parte de los vestidos que se trabajan durante todo el año para la ocasión.

Más de 28.000 danzantes, cerca de 10.000 músicos distribuidos en 150 bandas provenientes de todo el país hacen del Carnaval de Oruro una de las celebraciones más multitudinarias de Bolivia.

Mientras tanto, los más 400.000 espectadores observan, desde sus casi cuatro kilómetros de graderías construidas para la ocasión, el espectáculo de música y color.

Éstas se distribuyen por las principales calles de la ciudad hasta llegar a la iglesia de la virgen del Socavon, Patrona de los mineros y Reina del folklore de Bolivia, donde finaliza el recorrido después que los bailarines hagan su ingreso al santuario de rodillas y con lágrimas en el rostro.

 

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