Para este viaje me propuse escribir más, no dejarlo todo para la vuelta. Así que después de 4 días recorriendo Cancún, sentí que quizás ya era el momento de parar a sentarme y a esbozar unas líneas de lo que has sido mi llegada a México.


Cancún me confunde. No soy persona de visitar zonas de complejos hoteleros o playas ocupadas por grandes resorts. Sin embargo, me llamaba la atención conocer esta realidad en una ciudad que ha crecido por y para el turismo.

Aterricé sobre las 5 de la tarde tras casi 10h de vuelo, y allí me recogió la pareja de mi amiga, a la que estoy visitando en Cancún. De trayecto a lo que será mi casa durante las próximas dos semanas, todo me pareció caótico. A pesar de que la carretera señala muy claramente la velocidad máxima a 70km/h, todos nos adelantaban por ambos lados.

Los cambios de dirección se hacen por la izquierda y con giros de 180º desde la misma carretera, y los peatones.. bueno, los peatones esperan esa milésima de segundo disponible para cruzar los 3 carriles y conseguir coger el autobús que les lleva a casa, al trabajo, etc.

Sin embargo, lo que más que me llamó la atención fue la división que tan pronto salir del aeropuerto marcaba, sin yo saberlo, el tipo de viaje en el que uno se ve inmerso durante su estancia en Cancún.

Cancún Centro o Zona Hotelera. El cartel lo indicaba claro. Seguir recto significaba adentrarse en la realidad de la ciudad de Cancún; con sus locales, actividades diarias, mercados semanales, “colectivos” (vans interurbanas), etc.

Desviarse a la derecha apuntaba hacia un rumbo muy diferente, y hacia donde me dirigí en mi tercer día en la ciudad para conocer aquello que nunca había llegado a imaginar. Bueno, y para disfrutar de mi primer contacto con el mar Caribe, desgraciadamente bañado por las algas del “sagaso”, pero de esto ya hablaré más adelante. Esa “zona hotelera” es un mundo paralelo, no sé si también llamarlo ¿irreal?, y creado sobre una península a aproximadamente 5km del centro de la ciudad de Cancún.

Digo que no sé si llamarlo así porque al final es por lo que se conoce Cancún; por sus hoteles, fiestas, playas.. nadie conoce la Plaza las Palapas, donde disfrutar del que muchos dicen que es el mejor burrito mexicano de la ciudad, o la parada de «colectivo» de Av. Tulum donde todo tipo de vans hacen la función de autobús local por 10$ mexicanos… pero quién más o quién menos, ha oído hablar de Hard Rock Café o de la discoteca CocoBongo, muy popular por albergar las mayores fiestas de universitarios europeos y estadounidenses al finalizar sus estudios o durante su “spring break”. Será que al final la parte “irreal” es la Cancún original?

La “zona hotelera” llena sus 10km de carretera con más de 65 hoteles, uno pegado al otro. Y aunque, como ya he dicho en un principio, no describe el tipo de vacaciones en las que dedicaría mi días, viajar te abre la mente y te hace más flexible a nuevos tipos de turismo. Así que allí estaba yo para disfrutar de “playa de los delfines” y de la “scenic tower Cancún” (y sí, el nombre de la torre está anunciado en inglés allí donde vayas…)

Cancún ciudad y el Mercado 28

Vale, es cierto, la “zona hotelera” no me llamaba la atención, aunque sí me creaba curiosidad. Pero es que la ciudad de Cancún ha sido totalmente olvidada por aquellos quienes la gobiernan y por sus propios habitantes.

Calles sin asfaltar, sin pasos de peatones, edificios abandonados… la única parada obligatoria al recorrer la ciudad, es el Mercado 28.

Mercado 28

Mercado de ¿artesanías? y SOUVENIRS donde perderse entre sus decenas de callejuelas, y relajarse después de una jornada de compras en su gran variedad de restaurantes (de precio medianamente alto, todo sea dicho).

Junto con la “plaza de las palapas”, el Mercado 28 es lo más significativo de la ciudad de Cancún y la única escapada que aquellos quienes se alojan en la “zona hotelera” realizan durante su estancia.

Zona Hotelera y Torre Escénica

Para los que no estamos alojados en ninguno de esos magníficos resorts, siempre quedará disfrutar de sus playas públicas, como “playa Delfines” o “playa langosta” con aparcamiento gratuito (a donación/propina), así como de su mejor panorámica desde la “Scenic Tower”, situada en el extremo norte de la península y delimitando ya con la entrada a la ciudad.

La torre escénica eleva a sus visitantes a 80m de altura y gira sobre ella misma 360º, por lo que durante los 20minutos que dura la atracción se pueden conseguir las mejores vistas del mar caribe, la península hotelera, la laguna (y sus manglares) que separa los hoteles de la ciudad de Cancún, y en días claros, se puede avistar a lo lejos, la paradisíaca Isla Mujeres.

 

 

Sobre el “sargaso” caribeño

“Por estos días, la paradisíaca Riviera Maya de México y varias islas del Caribe reciben una invasión de sargazo, un alga parda que este año ha llegado en cantidades sin precedentes a varias de las playas más famosas del mundo. Los sistemas de monitoreo muestran «islas» de sargazo de varios kilómetros de extensión que se acercan a las costas.” BBC News

El sargazo es un alga flotante que «viaja» a la deriva impulsada por las corrientes oceánicas. Funciona como una «isla» viviente que sirve de alimento y hogar para varias especies marinas. Tradicionalmente, este alga comienza su vida en el golfo de México y es empujado por las corrientes hacia el Atlántico Norte, donde flota en el mar de los Sargazos, cerca a Bermuda.

Desde 2011, sin embargo, los científicos han detectado la creación de un nuevo mar de sargazos entre las costas de África y Brasil, que es de donde proviene el sargazo que ahora está llegando al Caribe.

De las islas de sargazo se tiene registro desde hace siglos, pero en 2015 se registró una llegada atípica del alga a las costas. Desde entonces ha seguido llegando a las costas pero desde marzo de este año ha aumentado su presencia.

Para lo que quieran saber más sobre el “sargaso” caribeño pueden leer más en bbc.com/mundo

 

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